×
Publicado el
28 feb. 2022
Tiempo de lectura
11 minutos
Compartir
Descargar
Descargar el artículo
Imprimir
Imprimir
Tamaño del texto
aA+ aA-

Frente a la guerra, ¿cómo reaccionan los profesionales de la moda ucranianos?

Publicado el
28 feb. 2022

“Estoy muerta de nervios y de ansiedad. Las cosas se han puesto muy feas hoy”, decía en un breve mensaje de whatsapp Tani B., el jueves 24 de febrero a primera hora. La guerra había empezado. Los aviones militares sobrevolaban Kiev y las explosiones y sirenas habían despertado a los residentes de la capital llegadas las cinco de la mañana. Más lejos que nunca quedaban los días en que la modelo, de 22 años, disfrutaba desde España de sus primeros pasos en la industria, al igual que tantas compañeras de origen ucraniano. A Tani B. no le iban mal las cosas y, en poco tiempo, había llegado a desfilar para Armani en varias ocasiones, protagonizar catálogos de Zara, campañas de Hoss Intropia o editoriales de revistas. “A pesar de la pandemia y de la escasez de trabajo en los primeros meses, fue una época tranquila, disfrutando del sol y aprendiendo español”, recuerda sobre sus días felices en Valencia. Un año y medio después de su llegada, el fin de su visado la obligaba a regresar a su Ucrania natal a regañadientes el pasado enero, cuando las informaciones sobre el conflicto se limitaban a “tensiones” con el país vecino. “Al volver a Ucrania tuve la sensación de que algo iba a pasar, pero también entendí que nunca la había echado tanto de menos. Tenemos miedo. Durante mucho tiempo no queríamos creer que algo así podría ocurrir. Sabíamos que algún día las cosas se complicarían, pero nadie puede prepararse para esto”, cuenta la joven modelo, asegurando que no quiere ser “cobarde” y huir del país en el que ahora reside con su abuela.


Shutterstock



En cuestión de horas, los acontecimientos se precipitan y ocurre lo impensable. Las tropas de Putin invaden un país soberano por los cuatro costados, toman el control de la central nuclear de Chernóbil y comienzan a atacar Kiev, argumentando dirigirse únicamente a “objetivos militares”. Miles de civiles emprenden el camino incierto de salida del país por carretera, mientras que otros se refugian para pasar la noche bajo tierra ante la amenaza de bombardeos. Entre ellos, la familia de la modelo de Elite, Julia Ratner. “Nunca olvidaremos. He pasado las peores 20 horas de mi vida. No puedo conciliar el sueño mientras toda mi familia está durmiendo en el metro”, afirmaba la maniquí, quien, de forma repentina, ha pasado de protagonizar la portada de la revista Elle o una de las últimas campañas de la firma de calzado Nodaleto a convertirse en activista de referencia en redes sociales. Desde su perfil de Instagram @dear.ratner informa de la situación y facilita los contactos de ayuda a sus compatriotas, en búsqueda de asilo en otros países.


"Se está atacando la libertad, la democracia, la igualdad, todos los valores del mundo occidental”

Unas horas más tarde, en la madrugada del viernes 25 de febrero, Maria Mokhova contemplaba con rabia e incredulidad cómo los cimientos de la libertad democrática de su país se desmoronaban a golpe de explosiones en su ciudad, Kiev. “Mis amigos extranjeros me siguen preguntando ¿por qué? Porque ese gilipollas no puede soportar lo libre, bello y rico que es mi país. No solo está atacando hoy a Ucrania. Se está atacando la libertad, la democracia, la igualdad, todos los valores del mundo occidental”, reflexionaba la periodista de L’Officiel Ukraine y cofundadora de la agencia de PR White Rabbit, especializada en promover el talento ucraniano. Solo 72 horas antes del estallido de la guerra, la situación poco tenía que ver con la invasión actual. “La vida en Kiev continúa su curso natural, sigue siendo difícil conseguir una mesa en el restaurante de moda el viernes por la noche. Seguimos con nuestra vida y nuestro trabajo, planeando los eventos de la próxima temporada”, aseguraba la especialista del sector el pasado lunes 21.


La modelo ucraniana Tani B. - Uno Models



Por aquel entonces, sus planes de viajar, como de costumbre, a la fashion week de París se mantenían, si bien ya reconocía un sentimiento de “preocupación, ansiedad e incluso pánico” en la sociedad ucraniana desde hacía semanas. Una incertidumbre que no había conseguido detener la actividad de la industria de diseño local, que contó con la participación de un buen puñado de diseñadores en la última Semana de la Moda de Nueva York  y que ya había fijado las fechas del evento Kyiv Art & Fashion Days para el próximo mes de mayo. Lo cierto es que la amenaza de guerra se ve diferente desde dentro, cuando tu país ha sufrido la violencia sobre las protestas del Euromaidan, la adhesión de Crimea a Rusia o la proclamación de independencia de las regiones prorrusas de Donetsk y Lugansk  en la última década.

“Llevamos viviendo en un estado de guerra durante los pasados 8 años y, aunque es completamente horrible de admitir, la verdad es que nos acabamos acostumbrando a esta constante amenaza y presión”, reconocía Mokhova, asegurando que, no obstante, esta vez la situación parecía “más peligrosa que nunca”. “Nadie quiere la guerra, pero nuestro país está preparado para defenderse. Los negocios siguen funcionando casi como de costumbre, aunque con la retirada del capital de inversores en Ucrania la situación puede empeorar muchísimo”.

"Llevamos viviendo en un estado de guerra durante los pasados 8 años"



Seguir avanzando pese a la adversidad es, además del leitmotiv que caracteriza el poder de resiliencia del pueblo ucraniano, el sentimiento compartido por la mayoría de marcas y diseñadores contactados para la realización de este artículo. “Mi marca ha sobrevivido con éxito a varias crisis de envergadura en 2004, 2008 y el inicio de la guerra en 2014. Creo que hemos desarrollado una inmunidad a esas crisis y podremos hacer frente a las circunstancias actuales”, confiaba hace unos días Lilia Litkovskaya, fundadora de la marca del mismo nombre, mientras preparaba su presentación en la Semana de la Moda de París y finalizaba sus colecciones para retailers en Francia, Reino Unido, Estados Unidos y China. A comienzos de semana, la marca de tailoring artesanal aún mantenía su actividad habitual, las importaciones y exportaciones aún no se habían visto afectadas por la “crisis” y las ventas internacionales seguían su curso, si bien las locales comenzaban a verse afectadas y las procedentes de Kazajistán habían caído, dadas “las turbulencias políticas”.


La periodista y relaciones públicas Maria Mokhova - Instagram: Maria Mokhova



También Irina Dzhus tenía planes en la capital francesa para su marca vanguardista y conceptual Dzhus. “La incertidumbre ya ha influenciado a nuestras decisiones estratégicas”, aseguraba el miércoles 23 de febrero, justo después de haber optado por una presentación online en París, en lugar de participar físicamente, como en previas ocasiones, mediante un showroom wholesale. “Como marca nicho e independiente, estos gastos habrían sido significativos, mientras que nuestra prioridad actual es reservar recursos económicos para las situaciones imprevistas”, explicaba, ante el miedo de que el contexto reduzca el interés de los partners internacionales por el diseño ucraniano. “Si las cosas van a peor, afectando a los canales de suministro y a la seguridad del proceso de fabricación, los pedidos podrían no llevarse a cabo. Y teniendo en cuenta las circunstancias de fuerza mayor, los clientes podrían no recibir el reembolso de las operaciones fallidas”, analizaba.

Recién llegado de Nueva York, el consejero delegado y director creativo de Theo, Teo Dekan, conservaba aún cierta serenidad, a pesar de que la preocupación en las conversaciones con su equipo iba in crescendo: “Intentamos ser positivos y centrarnos en nuestro flujo de trabajo actual. Hemos presentado nuestra nueva colección en la NYFW y ahora es temporada de ventas, así que mantenemos la calma y nos ceñimos al plan”. Una calma, compartida aún ayer por la firma Kachorovska. “A pesar de todo, nos mantenemos concentrados y seguimos viviendo nuestras vidas. El apoyo en concienciar sobre la guerra, comprando productos hechos en Ucrania, apoyando a los voluntarios y al ejército ucraniano e informando a todos los niveles son cosas que necesitamos como el aire”, afirmaban desde la marca que, entre el 21 y el 25 de febrero, presentó sus colecciones en el Archetype Showroom de Nueva York, junto a otras 5 firmas locales: 91 Lab, Chereshnivka, Elena Burenina, Paskal y Frolov.

Justamente Ivan Frolov mantenía que, pese a que la percepción de la situación por parte de la comunidad local y de los espectadores del extranjero sea “definitivamente diferente”, estaba sintiendo el amparo fuera de sus fronteras. “Lo más importante es que el público internacional intenta adentrarse en esta situación más que nunca. La gente muestra mucho apoyo y aumenta la conciencia internacional sobre lo que está sucediendo en Ucrania. Y esto es vital para nosotros hoy en día”, comentaba el fundador y director creativo de la marca, consciente de la visión extranjera de Ucrania como un mercado “de alto riesgo”.


Ivan Frolov, director creativo de Frolov - Frolov



“Las amenazas políticas de locos no harán que el miedo y el pánico dicten nuestras decisiones. El crecimiento más rápido se produce en los momentos más difíciles. Hemos conseguido desarrollar nuestra marca, a pesar de que nuestro país no ha estado en paz durante los últimos 8 años. Y sólo esperamos seguir creciendo y completar nuestro objetivo estratégico, como parte de la industria creativa ucraniana. Se trata de apoyarnos entre todos y de tener un gran impacto en la construcción de nuestra economía de forma global”, analizaba el diseñador especializado en corsetería. En el momento de responder a estas preguntas, Ivan confiaba en su gobierno y creía en una “solución diplomática al conflicto” sin necesidad de llegar a acciones militares. “Pase lo que pase, haremos todo lo posible para resistir las ambiciones imperialistas de cualquier político”, confiaba.

Por su parte, Tetyana Zemskova y Olena Vorozhbyt llevaban días sin dormir, antes de los primeros ataques, saliendo a pasear de madrugada para tratar de calmar la angustia. “Parece que todo el mundo se va acostumbrando poco a poco a esta situación de nervios”, reconocía el dúo de diseñadoras detrás de la firma Vorozhbyt&Zemskova, hace tan solo un par de días. Pese al temor de posibles ciberataques, las creativas ucranianas confiaban en que la situación no revolucionaria en “guerra sangrienta, sino híbrida”, una amenaza ante la que consideraban que había que “prepararse no solo psicológicamente”.

"All you need is peace”



La invasión de Ucrania ha pillado a todos por sorpresa. Desde occidente, hubo quien creyó que Putin iba de farol y que no llegaría a desafiar las bases de paz en Europa ante el riesgo de sanciones de los aliados. Los ucranianos, por su parte, aprendieron a convivir con la omnipresente tensión provocada por el enemigo. Pero nadie podía realmente imaginar cómo ni a qué velocidad las tropas de Putin darían el gran paso. Sin ir más lejos, la pasada semana, el equipo de Gudu confiaba en la estabilidad y en “no sucumbir a los ataques de pánico”. Desde la marca, saben de lo que hablan y están acostumbrados a las amenazas desde Moscú. Creada en 2015 en Kiev, la firma es un proyecto del diseñador Lasha Mdinaradze, originario de Georgia. Un país que, si bien bajo el gobierno del primer ministro Irakli Garibashvili ha anunciado que, “debido a sus intereses nacionales” no participará en las sanciones financieras internacionales a Rusia, sufrió los ataques de Putin en 2008, al reconocer las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur.


Las diseñadoras de Vorozhbyt&Zemskova



“No somos nuestro gobierno. Nosotros estamos con Ucrania”, afirmó este viernes 25 por la mañana la también georgiana Sofia Tchkonia, en solidaridad con el pueblo ucraniano. Impulsora del evento para promover la escena de diseño de la capital, Kyiv Art & Fashion Days, se encontraba hace tan solo unos días en plena organización de las invitaciones de la segunda edición del evento, programado entre el 22 y el 24 de abril. La emprendedora, cuyas actividades se concentran en el impulso de eventos de moda con marcas emergentes en mercados al margen del circuito clásico de las grandes semanas de la moda, mantiene la organización de la fashion week de Tbilisi, que se celebrará en Georgia a finales de abril.

Por su parte, la fachada de Tsum Kyiv luce el inmenso mensaje de “All you need is peace” desde hace días, presumiendo de un compromiso político y social de actualidad, inusual en el sector de los grandes almacenes. A día de hoy con la persiana bajada, su imponente edificio no sólo preside la calle comercial de Khreshchatyk, en la que también se encuentran las tiendas insignia de marcas como Zara o Mango, sino que forma parte de la historia de la capital. Inaugurado en 1939 como los primeros grandes almacenes del país, Tsum sufrió incendios y enormes desperfectos durante la ocupación. Sin embargo, su imponente fachada fue una de las pocas de la misma vía que consiguió mantenerse en pie. Su reconstrucción, a partir de 1944, lo convirtió en uno de los estandartes arquitectónicos de la capital y en epicentro de la moda y la modernidad. Aires de evolución que, no obstante, no impidieron que su país volviera a ver la sangre derramarse en la Plaza de la Independencia, a escasos metros de Tsum, durante la Revolución de la Dignidad, en el año 2014.


Fachada de los grandes almacenes Tsum Kyiv - Instagram: Tsum Kyiv



Aprender de los errores del pasado requiere de la anticipación justa para ser capaces de reaccionar a tiempo. Volviendo la vista atrás, a muchos aún sorprende que el Covid-19 pareciera a Europa, en un primer momento, un problema tan lejano como la propia China. Y mientras el barco comenzaba a hundirse en el norte de Italia, los violines seguían tocando para los asistentes de la fashion week de Milán, a pocos días del pistoletazo de salida de la de París y de que los gobiernos europeos declararan el estado de emergencia y el confinamiento de sus ciudadanos.

Ahora el marco se repite, las fechas vuelven a coincidir y la duda asalta a una industria que se pregunta por cuánto tiempo podrá seguir mirando hacia otro lado. 48 horas antes del estallido de la guerra, el hombre más rico de Europa, Bernard Arnault, inauguraba a bombo y platillo los flamantes nuevos ateliers de Louis Vuitton en la ciudad francesa de Vendôme. Y el pasado jueves 24, las primeras noticias de bombardeos sobre el territorio ucraniano convivían con los desfiles milaneses de Max Mara, Prada o Emporio Armani. ¿Cómo seguir haciendo su trabajo mientras está temblando Europa?, se preguntaron muchos de los asistentes.

Mala época para ser optimista, ciertamente. Pero ese mismo día, mientras los tanques rusos avanzaban decididos hacia Kiev, Tani B. mantenía esa esperanza que caracteriza el arrojo del pueblo ucraniano, mirando al horizonte más allá de los grises nubarrones de la invasión militar. La joven modelo confiaba en volver a vivir su sueño y ser una de esas chicas que desfilan en Milán o París. “Cuando la paz regrese, me gustaría volver a viajar y trabajar por todo el mundo. Y puede que hasta a vivir de nuevo en España, pero mi casa y mi corazón siempre serán de color azul y amarillo”, aseguraba. Ironías del destino, su último mensaje enviado también fue un corazón, pero esta vez de color blanco.

Copyright © 2022 FashionNetwork.com Todos los derechos reservados.