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Armani sobre las inspiraciones asiáticas, las elecciones europeas, la reforma de su torre Armani y el disfrute del silencio

Traducido por
Rocío ALONSO LOPEZ
Publicado el
today 31 may. 2019
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Pocos diseñadores están tan vinculados al cine como Giorgio Armani, cuya vestimenta de Richard Gere en 1980 ayudó a hacer de American Gigolo la "película de la moda" más famosa de todos los tiempos. Sin embargo, aunque la Edad de Oro de Hollywood sea, probablemente, su gran inspiración, el otro elemento clave es Asia, particularmente Japón.

Un año después de American Gigolo, Armani organizó uno de sus shows más valientes, una colección Otoño/Invierno 1981, inspirada en "Kagemusha, The Shadow Warrior", una de las películas más aclamadas del director japonés Akira Kurosawa.
 
Un recuerdo que Armani rememoró este fin de semana, en una gira triunfal en Japón para el diseñador de 84 años.

“La película es una gran historia sobre un ladrón que reemplaza a un rey que es su doppelganger. Pero cuando el rey muere, el ladrón se ve obligado a luchar en su lugar. Estaba muy orgulloso de esa colección. Pero... no se vendió muy bien. Me di cuenta de que había una invasión de ideas que no eran puramente Armani. Mi trabajo es complacer al público, no tratar de sorprender”, dijo Armani, en lo que pareció una defensa de su sastrería clásica y coloración sofisticada.


Un voluminoso abrigo de espía para el desfile crucero Armani 2020 en Tokio


Claramente feliz de estar en Tokio, Armani se enfureció sobre el "buen ojo para el buen gusto" de los japoneses y “la mezcla siempre presente del pasado imperial y el "molto raffinato presente” (muy refinado presente).

Estando en Japón, Armani organizó su primer desfile Crucero y reabrió su flagship store principal. Armani Tower renovó radicalmente su espacio de 11 pisos, agregando seis tipos diferentes de mármol e incluyendo una serie de incrustaciones de vidrio gigante con grandes frescos del Renacimiento, una salida radical para Armani que históricamente despreciaba todo lo barroco. Curiosamente, sus colores manieristas recordaron al último trabajo de Kurosawa, desde Kagemusha hasta Ran.

Pocos diseñadores adoran sus boutiques tanto como Giorgio, cuyo edificio histórico de 56 metros se encuentra en Ginza, uno de los distritos comerciales más caros de Asia, el cual abrió sus puertas por primera vez en 2007. Armani apenas tocó la cáscara de vidrio exterior original, aunque sí extendió el dramático motivo de bambú a los pisos inferiores y añadió un gran logo de platino 'GA'.  En total, la tienda abarca más de 6000 metros cuadrados, incluida una planta baja dedicada a accesorios y regalos, segundo y tercer piso para las colecciones exclusivas de moda masculina y femenina, cuarto piso para ajustes privados, y dos pisos superiores para Armani/Ristorante.


La reformada Armani Tower en Ginza


Aunque es el diseñador vivo más famoso de Italia, el negocio ha sido lento en los últimos años en Armani. Los ingresos anuales se redujeron un 7 % a 2350 millones de euros en 2017, el último año en el que estuvieron disponibles. Aunque la casa sí disfrutó de un reciente aumento con el crecimiento del comercio electrónico el año pasado, con una facturación de 60 millones de euros. Armani también es el diseñador más vendido de la península en cuanto a fragancias: 1200 millones de euros en ventas minoristas para Armani Beauty en 2018 a través de su licencia con L’Oreal. Además, Armani se encuentra en una montaña monetaria de más de 1000 millones de euros.
 
Con el fallecimiento de Karl Lagerfeld, Armani es el ejemplo más claro de un diseñador de vida activa, incluso si el legendario octogenario se tomó unos días de descanso en Japón, visitando la antigua ciudad de Kyoto.
 
“Fui a Kyoto por un poco de turismo y fue fascinante. La historia, la belleza. Ayer, en Tokio, un hombre guapo se me acercó y me dijo que llevaba 30 años vistiendo de Armani. Cuando tomé su mano temblaba. Me quedé atónito y conmovido, y entonces él comenzó a llorar. Incluso en Kyoto, cuando las mujeres pidieron fotos conmigo, temblaban sus manos”, reflexionó Armani la mañana de su show. 

Después del show, una gran pandilla de lugareños esperó pacientemente para una foto con Armani, junto con el arquitecto Tada Ando y los actores Hidetoshi Nishijima, Kento Yamazaki, Moka Kamishiraishi y Honami Suzuki.

En un viaje ajetreado, Armani recibió un premio de la Asociación de Grandes Almacenes de Japón dentro de la Embajada de Italia, y en un bonito momento, recibió una carta de agradecimiento de los estudiantes por su apoyo a una Beca de la Asociación de la Unesco, que ayuda a los niños afectados por el terrible terremoto japonés de 2011.


Armani con alumnos japoneses


Mientras estaba en Japón, Armani estuvo encantado cuando se enteró de que en el estreno en Cannes de la película del momento, "Once Upon a Time in Hollywood" de Quentin Tarantino, la estrella del cine Leonardo DiCaprio había llevado Armani. “Fue un bonito detalle, aunque Leo lleva vistiendo mi ropa desde hace años. Aun así estaba muy elegante. Aunque lo curioso sobre la alfombra roja, es que aunque propongas miles de ideas y apuestas estilosas, ellos siempre quieren el traje clásico”, rió Armani, quien hizo del hotel Aman Tokyo su casa en esta visita.

En Japón, su elección para la ubicación del show también fue típicamente Armani, dentro de una de las instituciones más prestigiosas del país: el Museo Nacional de Tokio, en el Parque Ueno. Donde los colores apagados de la columnata neoclásica iban acorde con la colección. Mientras que la nueva tienda, por el contrario, contenía múltiples y sutiles fondos japoneses e italianos en los dos pisos del sótano donde el departamento de Armani Casa desemboca en la estación de metro local.
 
“De acuerdo con nuestro contrato de arrendamiento, tenemos que renovar el espacio cada década aproximadamente, lo que me convenía. Pero no quería una revolución en Ginza, solo una evolución tranquila”, mencionó Armani, y agregó que lo que más le gusta de Japón “es el silencio del lugar. ¡En Milán puede haber un ruido terrible!”.
 
Los ruidosos políticos de Italia y Europa también estaban en su mente, en un largo fin de semana de elecciones al Parlamento Europeo.
 
“Realmente espero que Europa e Italia puedan recuperar nuestros valores, los valores del amor, de la belleza, la sinceridad y la curiosidad. Y que quememos este momento vulgar. El mundo se ha vuelto violento, donde todos deben responder en sus teléfonos, donde las personas prácticamente no dicen "hola". Me gustaría volver a los buenos modales; a un sentido de ironía y de honestidad”.
 
Una hora después de su show del viernes, Armani ya había embarcado en un jet privado de Gulfstream para regresar a Milán, evitando la llegada del más ruidoso de todos los políticos: Donald Trump. En un viaje de cuatro días, Trump iba a ser el primer líder extranjero en encontrarse con el nuevo Emperador Naruhito.
 
Así, más de 50 años después de que diera sus primeros pasos en la moda, como escaparatista en los grandes almacenes Rinascente en Milán, ¿se mantuvo optimista Armani sobre el futuro de la moda?

Hablando sabiamente, el octogenario respondió: “Sigo siendo muy curioso y no optimista o pesimista. Quizá no esté aquí para ver todos esos cambios drásticos, pero el futuro no me preocupa”.

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